ALBA CABRERA

La noticia sobre la reciente ley que aprobará el Kremlin en referencia a las penas por violencia doméstica ha aparecido en la gran mayoría de medios nacionales como El País, La Vanguardia y El Mundo, considerados peri0dicos de referencia. Y todos coinciden en tildar dicho hecho como un claro ejemplo del machismo que todavía impera en la cultura y las administraciones rusas.

El nuevo cambio de la legislación ha surgido de la propuesta de la parlamentaria del partido de ultraderecha Yelena Mizulina, conocida también por ser una de las propulsoras de la ley rusa que persigue la homosexualidad en el país. La reforma judicial pretende despenalizar como delito penal que un familiar agreda a otro familiar por primera vez, considerando esta falta como delito civil si no existe reincidencia en el periodo de al menos un año. En caso de reincidir, tal delito pasaría a ser considerado como un delito penal.

Los diferentes medios nacionales han condenado el hecho como un acto machista e inconsentible. También algunos reconocidos medios rusos como Komsomolskaya Pravda o Izvestyia han denunciado este hecho en sus entradas. Pero ninguno de ellos contextualiza debidamente o ni siquiera menciona la progresión que ha tenido el feminismo en la historia de Rusia para entender su estado actual.

Es cierto que la violencia machista es una gran lacra social en Rusia, un grave problema sin solucionar mundialmente, del país y que la cultura rusa es muy fiel a sus tradiciones y no todo el mundo puede ver que algunas de ellas ya no funcionan en la sociedad actual. También es verdad que este cambio en la ley desfavorece a las mujeres y niños maltratados y que el Estado ruso, igual que el resto de gobiernos occidentales, está recortando presupuestos en aspectos básicos para el progreso de su sociedad.

Pero, a excepción de La Vanguardia, los medios españoles hablan de esta ley como una ley que sólo afecta a las mujeres, cuando es una ley que afecta al conjunto familiar. Y tampoco tiene demasiado sentido condenar el machismo de otros países cuando los medios nacionales aún tienen mucho que avanzar en materia de feminismo, del cómo tratar los casos de violencia machista –vocabulario y enfoque empleado-.

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Captura de pantalla titular sobre violencia machista de El País. Éticamente, debería ser «Asesinada una mujer en Cuenca por su marido». EL PAÍS
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Captura de pantalla titular sobre violencia machista de El Mundo. Éticamente, debería ser «Una mujer  muere asesinada a puñaladas por su ex pareja en Zaragoza». EL MUNDO

Los medios de comunicación tienen el deber moral de difundir contenidos veraces, precisos y sobretodo, exentos de prejuicios. La parlamentaria justificó que la aplicación de este proyecto de ley con una frase hecha típica de la cultura soviética que dice “si te pega un golpe, es con amor” (titular notícia de Komsomolskaya Pravda) , en referencia a inculcar respeto a otra persona. Expresión que no dista de esta otra, bastante extendida en la cultura española en referencia a la educación familiar: “una hostia a tiempo, quita mucha tontería”. Ninguna forma de violencia debería ser impune ante la ley, pero la verdad no debe ser contada a medias por intereses o preferencias culturales y políticas.

Rusia se sigue asociando a la idea de comunismo tradicional y Europa con el capitalismo supuestamente democrático. Pero, todos los países, sigan el régimen político que sigan, están formados por personas, humanos que simplemente buscan tener una vida lo más feliz posible.